viernes.13.agosto.2021 Internacionales
LOS PUMAS – RUGBY CHAMPIONSHIP
Carlos Muzzio, un sueño y debut internacional histórico
El pilar correntino debutaría con los Pumas este sábado ante los campeones del mundo por el Rugby Championship. Ledesma le da la oportunidad y desde el banco espera su momento. Premio al esfuerzo, dedicación y a su trayectoria.
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Allá por el año 2006, Carlos Muzzio era elegido por los periodistas de rugby de la región como el mejor jugador del año del Nordeste. Días despues eligió continuar su carrera deportiva en Francia, meca del rugby europeo. Y hoy lleva 14 años de experiencia, pero jugando en una posición, que acá en Corrientes, no era frecuente verlo. Optó por el puesto de
pilar, cuando en San Patricio la descocía como tercera línea, incluso, sumó partidos jugando como centro, posiciones diferentes, para un jugador versatil y con mucha potencia.
Ahora, desde la primera línea y con 36 años, Muzzio se convertirá en el debutante más veterano en la historia de los Pumas. Y lo hará nada menos que en el inicio del Rugby Championship ante Sudáfrica, este sábado, en Porth Elizabeth, en el estadio Nelson Mandela.
Para poner la noticia en contexto, hay que aclarar que el puesto de pilar es muy específico en el rugby. Es una posición en la que no puede jugar alguien de manera improvisada. Al punto tal que si alguno se lesiona y no hay reemplazantes disponibles, el scrum no se disputa.
Es un puesto peligroso y que requiere de una experiencia probada. No es un caso único. Agustín Creevy, por ejemplo, actuaba como tercera línea en San Luis, también, y terminó siendo capitán de los Pumas como hooker. Idéntico caso del actual coach de los Pumas, Mario Ledesma, que pasó por los mismos puestos en Curupaytí.
Lo llamativo en este caso es que la transformación de Muzzio se produjo después de los 23 años, cuando ya estaba formado como jugador y había partido desde Corrientes rumbo a Francia. Para encontrar casos semejantes hay que buscar a Julio Farías, que tenía 32 años,
cuando jugó contra Francia en 2010, o Marcelo Ricci, que también tenía 32 cuando actuó ante España en 1987.
En San Patricio, de Corrientes, donde hizo toda su formación, marcaba diferencias por su potencia y tenía mucho try. Lo que actualmente se conoce como un ball-carrier. Sus compañeros de la camada 84 lo recuerdan como “un poco vago”. Pero se referían a que era un “un enfermo del entrenamiento”. Por todos los medios, intentar conseguir que el rugby fuera su forma de vida. Y vaya si lo logró.
En 2007 se fue a Francia para vivir del rugby. Pero empezó en Saint Denis, del Federale 3 (la categoría más baja). El sueño se encontraba con obstáculos. Y eso de vago... lo dejó atrás. Tuvo que trabajar en una empresa de seguridad mientras se esmeraba en aprender el idioma
y se entrenaba con el rugby.
En 2008 volvió brevemente a la Argentina por una fractura en una mano, pero sostenia que “Mi idea es alcanzar el máximo nivel en el rugby francés, me tengo confianza, lo intentaré. Si puedo llegar, llegaré; por lo menos voy a saber que lo intenté. Pero creo que en cinco o seis
años me van a ver acá de nuevo con la camiseta de Sanpa, me gustaría volver a jugar acá y terminar acá mi carrera”. En 2010 fue contratado por Vannes, para jugar en el Federale 1 y su carrera empezó a ir en ascenso. Hubo más contratiempos. Se separó de su mujer y su hija Catalina, quedó en la Argentina.
“Conseguir un lugar en el rugby fue muy difícil, pero nada como estar lejos de mi hija. Entonces en mi cabeza nada es difícil al lado de eso. De cierta manera es lo que me da fuerza, porque digo que tengo que hacer que esto que hago valga la pena”, contó en otra entrevista en 2012.
Carlos Muzzio se convirtió en un especialista del scrum y es muy valorado en el rugby francés, en la categoría en la que juega, los equipos son conocidos por su juego con el pack. En 2012 lo contrató Tarbes, del Pro D2, la segunda categoría de Francia, el lugar en el
que ya pudo dedicarse con exclusividad al deporte, sin trabajos extras. Y Mont de Marsan, un club con mucha tradición de la misma categoría, es su casa desde 2014. En el que juega con el segunda línea, Leandro Cedaro un chaqueño contemporaneo, con el que se enfrentaba en Regatas de Resistencia.
El Pro D2 es un torneo muy físico. Cada partido es una batalla. Es menos dinámico que el Top 14 y, por eso, las formaciones fijas cobran una importancia superior. El scrum es el momento del juego en el que se definen la mayoría de los partidos. Los primeras líneas -y especialmente los pilares- son los que definen quién gana esa batalla. 
Ese paso, después de tanto sacrificio, fue considerado como “un sueño”. Por ese entonces, pensar en los Pumas era imposible. “Nunca jugué en ningún seleccionado nacional. En la Argentina, a veces, cuando venís de provincias como la mía no te dan mucha bola. Sería
genial poder jugar para mi país, pero tengo la impresión de que es un círculo muy cerrado”, se lamentaba.
Muzzio, de 1,80m y 110 kilos, es un dominador de duelos en la primera línea. El tercera línea que se convirtió en un pilar, juega en el certamen que representa una “masterclass” del scrum. A pesar de ser veterano, rara vez se pierde un partido. En la última temporada jugó 21 encuentros (15 de ellos como titular). Eso sí, no parecen quedar hábitos de su etapa de seven. Se convirtió en un jugador de una función muy específica y hace siete años que no apoya un try.
 
En 2016 vistió la camiseta de Argentina XV en la Nations Cup en Rumania, fue citado por primera vez para jugar con el seleccionado nacional. Pero el momento máximo llegó en julio pasado, cuando fue convocado para la ventana internacional para enfrentarse con Gales nada más y nada menos que con Los Pumas. No tuvo la chance de jugar en esos partidos pero
sumó un mes de trabajo con los mejores del país.
Mario Ledesma explicó su convocatoria. “Lo veníamos viendo desde hace un tiempo, como varios jugadores que están en esa categoría. Estamos en un momento en el que queremos desarrollar a otros jugadores, como Rodrigo Martínez, de 22 años, y Federico Wegrzyn, de 24, pero también necesitamos jugadores con más experiencia. Hablé mucho con él y con
Mauricio Reggiardo, que está entrenando en la segunda de Francia y lo conoce bien. Mauricio me dijo ‘vas a llamar a un hombre’. Así que está por su vehemencia y por el gusto por la combatividad. Imagino la alegría de la gente de San Patricio. Se lo merece”.
"Fue un broche soñado para mi carrera" dijo Carlos hace poco más de un mes, ante la citación para la ventana de Julio. A los 36 años, Carlos Muzzio tiene una historia más para agregar a su historia. 
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